Preguntas Frecuentes
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Idealmente antes del primer mes de vida. Si no se hizo al nacer, todavía puede realizarse después; lo importante es no retrasarlo. Si hay sospecha de hipoacusia, se recomienda completar diagnóstico antes de los 3 meses e iniciar intervención antes de los 6 meses, porque mejora mucho el lenguaje y el desarrollo. Por lo tanto si no realizaste el tamiz auditivo antes de los 3 meses lo ideal es que ya se realicen pruebas diagnósticas.
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Algunas señales pueden orientarnos, aunque no sustituyen una evaluación auditiva.
Por ejemplo:
En bebés pequeños:
Se sobresaltan con sonidos fuertes.
Se tranquilizan al escuchar la voz de mamá o papá.
Voltean hacia sonidos o voces.
Entre los 6 y 12 meses:
Responden a su nombre.
Balbucean o intentan imitar sonidos.
Después del año:
Empiezan a decir palabras.
Siguen instrucciones sencillas.
Reaccionan cuando les hablas sin necesidad de verte.
Algunas señales de alerta son: retraso del lenguaje, no responder al llamado, parecer distraído, que pregunte “¿qué?” cuando se le da una indicación, subir mucho el volumen a la TV.
Si tienes dudas, lo más recomendable es hacer una valoración auditiva.
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Sí, la pérdida auditiva es una de las causas que siempre debemos descartar cuando un niño tiene retraso en el lenguaje.
Un niño aprende a hablar escuchando. Si no escucha bien ciertos sonidos o palabras, puede tener dificultad para desarrollar el lenguaje verbal. Esto no significa que todos los niños que tardan en hablar tengan un problema auditivo, pero sí es importante revisarlo.
Incluso algunos niños parecen escuchar “a veces” porque oyen sonidos fuertes, pero pueden tener dificultad para escuchar palabras o ciertos tonos del habla.Respuesta
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Si presentas vértigo o mareo, lo ideal es acudir a una valoración otoneurológica para identificar la causa del padecimiento y orientar el tratamiento adecuado.
El médico especialista en este tipo de evaluación es el otoneurólogo, quien realiza una valoración integral del sistema del equilibrio desde la primera consulta.
Esta evaluación se incluyen pruebas auditivas y vestibulares, con el objetivo de establecer un diagnóstico preciso para el tratamiento dirigido. En caso necesario, puede indicarse la realización de estudios complementarios o la canalización a otra especialidad si el origen no es vestibular.
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No. La gran mayoría de los estudios auditivos son indoloros, seguros y no invasivos.
Dependiendo de la edad y de lo que se quiera evaluar, se pueden realizar estudios como:
Tamiz auditivo
Emisiones otoacústicas
Potenciales auditivos
Audiometría
Timpanometría
Muchos de estos estudios solo requieren colocar pequeños audífonos, sensores o una sonda con punta suave en el oído. En bebés pequeños incluso pueden hacerse mientras duermen.
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Una persona puede ser candidata a auxiliares auditivos cuando existe una pérdida de audición que afecta la comunicación o la calidad de vida.
Algunas señales frecuentes son:
Sentir que los demás “hablan bajito”.
Necesidad de pedir que le repitan las cosas.
Escuchar, pero no entender bien las palabras.
Subir mucho el volumen de la televisión.
Tener dificultad para escuchar en reuniones o lugares con ruido.
No todas las pérdidas auditivas se manejan igual. Algunas requieren medicamento, otras tratamiento médico o quirúrgico y otras sí pueden beneficiarse de auxiliares auditivos. La mejor manera de saberlo es con una valoración especializada y estudios auditivos completos.
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Para determinar si el vértigo o mareo tiene origen en el oído interno, es necesaria una valoración especializada que incluya una historia clínica detallada y una exploración otoneurológica completa.
En el interrogatorio se pregunta acerca de síntomas sugestivos de origen vestibular:
Sensación de giro o movimiento del entorno.
Sensación de balanceo.
Características distintivas del episodio (recurrencia, duración).
Síntomas auditivos acompañantes:
Pérdida auditiva
Zumbido de oídos
Sensación de oído tapado
La evaluación otoneurológica incluye una valoración auditiva y vestibular en la que se analizan diferentes aspectos del funcionamiento del sistema del equilibrio como:
Movimientos oculares
Maniobras posicionales
Marcha y equilibrio marcha
Con la información obtenida, el especialista puede determinar si los síntomas corresponden a una enfermedad vestibular (del oído interno) o si existen datos que sugieran otra causa, como un trastorno neurológico, que requiera estudios complementarios.